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Comentarios (8)

Del lucro y otros demonios « Por no dejar … | 29.06.2012
[...] (aunque a mi juicio sesgada hacia los malos ejemplos) de las instituciones lucrativas. Como dijo Arturo Fontaine “Entre hacer un laboratorio de física o hacerse una casa en el lago, ¿qué escogerá [...]
Octavio | 16.10.2011
Recuerdo que alguna vez, seducido por el discurso del inefable Senador Flores, cambié a mi hijo desde el Manuel de Salas al Altamira. Y digo esto porque la propaganda del colegio recién comprado decía, entre otras cosas, que iba a haber 20 alumnos por curso, que la enseñanza contemplaba artes, computación, idiomas al más alto nivel, etc. etc.  Esta propaganda, exhibida en grandes carteles, especialmente en la Avenida Grecia, al poco tiempo sufría algunos cambios, pues con pintura se borraba el número de 20 alumnos por curso y, mágicamente aumentaba a 25.  Al tiempo después y, por arte de birlibirloque, el número subía a 30. Más adelante, en un multitudinario acto escolar, escuché decir a F.F. que un Colegio era exactamente lo mismo que una Panadería, es decir, existían insumos y también resultados. Y apelando al mismo argumento, él planificaba el levantamiento de otros Colegios Altamira, tanto en América como en Europa, facilitando de esta forma también, las posibilidades de intercambio cultural. Debo reconocer que a todos lo apoderados se nos caía la baba, pensando en las posibilidades de desarrollo de nuestros hijos. Dejo  a los que lean esta opinión que saquen sus propias conclusiones, a la luz de los resultados de los proyectos del señor flores y, de las consecuancias que ha tenido esta visión sobre la educación chilena. Finalizo mi historia, contando que al cabo de tres años de conflictos, mi hijo volvió al Manuel de Salas, junto con varios compañeros, dado que muchos apoderados se dieron cuenta que les habían visto las canillas.
hugo mondaca | 24.09.2011
El lucro sì importa y mucho. Si fuese verdadera la tesis  que afirma que el problema sòlo es falta de regulaciòn, entonces còmo se explica que en actividades econòmicas como la banca, los seguros, las AFP y las transacciones de valores, se hayan producido casos como el de Inverlink, La Polar, el pago de premios por parte de las aseguradoras a las AFP por "baja siniestralidad" del seguro de invalidez y sobrevivencia de los cotizantes de los fondos de pensiones, los excesos de inversiòn de fondos de pensiones en determinados instrumentos, etcètera? Alguien podrà sostener que toda actividad humana està expuesta a errores y que los fiscalizadores no son una excepciòn a esta regla. Quien sostenga lo anterior, tiene razòn: nadie es infalible. Y si la experiencia propia nos señala que los casos anteriores sucedieron y nuevamente volveràn a pasar (quizàs de una manera màs sofisticada, màs compleja, màs solapada) a pesar de las superintendencias que velan por el buen funcionamiento de las industrias que ellas regulan,¿què nos asegura que en la Educaciòn no habrà casos tan desastrosos como los nombrados anteriormente? De què nos servirà lamentarnos màs adelante cuando sucedan hechos que pudimos evitar hoy? Para què crear flancos por donde se puedan colar situaciones desastrosas? Quizà alguien se sienta tentado a responder que a pesar de estos casos comentados, la industria saliò fortalecida, que los organismos fiscalizadores tomaron medidas para que ello no se repita, etcètera, etcètera. Sin embargo, quièn reparò los daños sufridos por las personas afectadas?, a quièn se le indemnizò las pèrdidas sufridas?. Y si esto nos sucede en la educaciòn de los futuros niños y jòvenes, còmo repararemos los daños?, còmo compensaremos la hipoteca que pesarà por el resto de sus dìas en aquèllos que sufran los descalabros originados en el afàn de lucro? Hoy ya es imposible reparar a las generaciones de estudiantes que han vivido en carne propia les estragos de nuestra actual educaciòn, ¿ y para que persistir , entonces,  en unas pràcticas que sabemos que son perniciosas?     
Mauro | 20.09.2011
Muchas gracias, Arturo, por tu -acostumbrada- honestidad. No cabe esgrimir la consigna de la libertad solo "hasta" que... afecte mis intereses personales o corporativos. Se requiere rigor y valentía para abordar los debates de fondo, sin dejarse arrastrar por simplismos, desvirtuando o desacreditando esos mismos debates, ya por miedo, ya por ignorancia. "Liberal", hoy, dicen de sí mismos muchos mercachifles, incapaces de sostener consistentemente su punto de vista ante una andanada autoritaria, ramplona o mercantilista. Somos varios lo que apetecemos leer opiniones honestas, además de medianamente ilustradas. De ahí mi gratitud.
Pedro Rodriguez | 18.09.2011
Completamente de acuerdo con Alejandro, muchos de los contratos en universidades del CRUCH regionales no se hacen por la calidad de los profesores, sino se asegura al ex alumno que hará el trabajo del titular mientras éste se dedica a sus negocios particulares. Por otro lado las privadas, también contratan a ex alumnos recién titulados en éste caso es para asegurar la permanencia de los estudiantes los primeros años. Por lo tanto además de los problemas de estructuración de la educación se adiciona un gran problema ético.
Alejandro Fuica | 15.09.2011
Los comentarios que se expresan son a tener en consideración. Tan sólo que se olvida que no sólo el lucro es el problema de las universidades, y aquí incluyo en esto a las estatales también. En estas últimas se da un fenómeno que se podría llamar "redes de influencias" (sé que no es muy original, pero no se me ocurre nada mejor). No dudo que las Instituciones Superiores cuentan con buenísimos profesores, pero muchas universidades (o sus facultades) están dominadas en gran parte por grupos políticos (como en las privadas por grupos económicos) que hegemonizan los puestos académicos y reparten los nuevos a sus correligionarios. En esta misma dirección, el encontrar familiares directos en las Unis en Chile no es algo raro. De allí la autonomía de la Unis no sólo debe ser frente al Estado o al gobierno de turno, sino también frente a estas hegemomías sociales que atentan contra la libertad y pluralismo de toda Universidad que quiera hacer honor a su nombre.
Alejandra | 15.09.2011
Perdón,se supone que el artículo completo es la opinión de A. Fontaine sobre el libro de Meller? No entiendo, porque la bajada del título pareciera indicar otra cosa...
José Torres | 14.09.2011
Concuerdo en gran parte de los puntos, sólo quisiera agregar algo que se ha dicho por parte de los dirigentes estudiantiles y es que la calidad de la educación este garantizada y que este se defina en la ley. Lo primero debe hacerse si o si, pero lo segundo es un craso error, esto porque definir la educación y que se entiende por calidad, como acá se ha expresado, es complejo por ser un proceso dinámico, además en diversas leyes se ha generado un grave problema al definir conceptos (por ejemplo la ley del deporte que define lo que es una actividad deportiva, esto esta tan mal definido que hasta un club de trompo y rayuela puede obtener fondos públicos por ser una actividad deportiva que cabe dentro de su definición y sucede al igual en muchas leyes). La mejor manera de definir esto es con organismos que fiscalicn y que esten compuestos por profesionales independientes, de gran calidad intelectual y con experiencia, además de generar acciones publicas ante tribunales que permiten el tutelamiento como cuestión de última ratio.
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