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Comentarios (40)

Pablo Becerra | 07.08.2011
Loreto,  El texto en ninguna parte sugiere que es lícito obligar a un padre a llevar a su hijo a una escuela pública. Si hay algo que el texto ha destacado al punto de ser majadero, es que resulta esencial que los progenitores tengan una auténtica libertad de elegir cuál es el mejor proyecto educativo para sus hijos. Preocupa entonces que "despues de leer estas propuestas y reflexiones tan radicales", usted haya entendido tan poco.   Menos aún ha sugerido que sea ilícito que los progenitores gasten cuanto quieran en sus hijos. Nadie puede impedir que usted le compre libros y viajes a sus hijos. El punto es que cuando ese gasto ha de focalizarse en un particular "item" - la escuela- el gasto de cada progenitor debe ser uno que avance las mejorías para todos, y no sólo para el propio hijo a costa del resto. Esa presión a la mejoría incide sobre todos, sin excluir o segregar a quienes no tienen los recursos para presionar de igual forma. Atentamente. 
loreto | 07.08.2011
Con todo mi respeto, después de leer estas propuestas y reflexiones tan radicales no dejo de preguntarme cómo usted puede realmente pensar que es lícito obligar a un padre llevar a su hijo a una escuela pública o limitar el gasto que quiera dedicarle a la educación de su hijo. Cómo puede considerar un excéntricismo de "privilegiado" querer seguir adquiriendo conocimientos con viajes y estudios no obligatorios. Siento en sus propuestas y reflexiones un sesgo de resentimiento social que me preocupa, pues veo que hay gente que le lee y le sigue. Usted quiere empezar a tejer la educación por el final de la madeja... Cuando la escuela pública es buena, cuando la escuela alcanza niveles de enseñanza a la altura de los colegios de pago, es entonces cuando la clase media... aquellos padres 30 añeros, profesionales, pero no ricos, deciden llevar a sus hijos a las escuelas públicas, porque recibirán educación de calidad... y creo que son pocos los que estarán preocupados del nivel económico de los compañeros de curso, porque seguramente eso estará determinado por el barrio donde está la escuela, que seguramente coincida con el barrio donde está la casa... atentamente.
Alejandro Fuica | 07.08.2011
Estimado Sr. Atria y estimados comentaristas: Les deseo agradecer por este espacio de intercambio de perspectivas sobre el tema de la educación. No hay dudas que el esfuerzo del Sr. Atria es muy loable: no sólo muestra el sentido del actual sistema y una posible nueva dirección como alternativa, sino que además hace un gran esfuerzo por permanecer realmente parcial frente al problema. El pregunta política es si queremos realmente para Chile un sistema que integre y, como tal, esta pregunta es un asunto de todos los ciudadanos de nuestro país. Si la respuesta es afirmativa, recién en ese momento los expertos con nuestro mandato (Sres. hacia esto queremos avanzar) deben proponer la legislación y los mecanismos necesarios para ese fin. Bueno, la pregunta política ya la puso aquí el Sr. Atria.
Juan Paulo Ide | 07.08.2011
Bueno, después de mucho rebatirle sus mitos, me encuentro con esta propuesta que usted mismo plantea como algo cándida. Para entender una propuesta como esta creo que hay que dar por hechos 2 supuestos algo técnicos que no sé si los lectores tienen claro: 1. En términos sociológicos, el sistema educacional tiende a reproducir las estructuras sociales. O sea, el sistema educacional es un fiel reflejo de la sociedad en que está inserto. Cambiarlo radicalmente con una propuesta como esta implica generar cambios generales en la sociedad, algo difícil de lograr solo con buena voluntad política. 2. El niño que va al colegio no adquiere "capital cultural" solo de sus profesores, sino también de sus compañeros, por lo que mientras mayor diversidad enfrente entre ellos, mejor. Y efectivamente, seleccionar alumnos atenta contra la posibilidad de adquirir capital cultural para aquellos más desfavorecidos.................................................................... Ahora, nada de esto es incompatible con un sistema de educación público, pero con establecimientos privados licitados que se hagan cargo de la parte operativa de educar. Como usted mismo dice, se puede hacer por sistemas de vouchers y tómbolas para seleccionar alumnos. Y dejar que cada colegio desarrolle su mejor proyecto educativo. Claro que esto funcionaría bien en las grandes ciudades, donde hay posibilidad de elegir. En las zonas rurales aisladas me temo que seguirá siendo educación totalmente estatal. De todas maneras, muy buena propuesta. Saludos
Marcelo | 07.08.2011
Enhorabuena!  parece que la Concertación recogió el guante... la propuesta que comentó ayer Carolina Tohá parece inspirada en estos textos (más bien, calcada).  Cruzamos los dedos!
Ramiro | 07.08.2011
Yo también quiero darle las gracias.
Paula | 06.08.2011
Entonces, Mikel. Te informo que Chile también es único en el mundo. Cuando uno trata de explicar cómo funciona la educación escolar y la superior, terminas agotado en un mar de complejos mecanismos de subvencion y tipos de finaciamiento privado que al final sólo se reducen a: En Chile la educación funciona de acuerdo a las reglas del mercado, con todas las implicancias que tiene eso, solo que ademas el estado facilita que se lucre con recursos públicos. Tan tan. Me encantaría agregar que todo el mundo está súper feliz con el panorama.
Mikel Mariñelarena | 06.08.2011
En vez de que gastar tiempo entrando en detalles sobre las reflexiones de Don Fernando, es mejor resaltar el hecho de que su propuesta central: proscribir el gasto privado en educación (sic!) no se aplica en *ningún* lugar mundo fuera de Cuba y Corea y del Norte. En China desde luego no. Desde 1998 han florecido más de 70.000 establecimientos privados de educación. En Bielorrusia tampoco (tengo familiares allí pagando una buena suma por la educación de su hijo). En los países occidentales ¿para qué hablar? El problema central de esta propuesta tan radical que nos plantea deviene de un punto de partida obvio y peligroso: la *única* función de la educación en la sociedad debería ser convertrirla en un instrumento para combatir una segregación que existe en nuestra sociedad desde tiempos ancestrales (y además reconociendo de antemano que no va a conseguir tal propósito).
magdalena | 06.08.2011
Fernando: Leí sus columnas y creo que su propuesta requiere una serie de reformas anteriores en donde la calidad del profesor y su desempeño en el aula son fundamentales. He sido profesora por 25 años, y le aseguro, el proceso de aprender es bastante más complejo de lo que usted plantea. Un niño con un bagaje cultural pobre, necesita de un apoyo pedagógico bastante más especializado, el acompañamiento para esa familia debe ser también más acotado. Una vez que se logre nivelar la calidad de educación que reciben los niños, y esos niños sean padres será, quizas, el momento propicio para sus planteamientos.
mario miranda diaz | 06.08.2011
Don Fernando, he tratado de seguir sus reflexiones en torno al triste estado de nuestra educación chilena de la cual participo como Profesor ,y creo que su aporte es valiosos especialmente viniendo de un ambito como la academia superior donde culmina un proceso que viene mal desde muy abajo. Las dudas que me asaltan después de leer su trabajo es si a la clase politica el tema de verdad de importa, pues no olvide que finalmente son ellos los que deciden y no la ciudadania que curiosamente voto por ellos. Es un tema muy podrido en donde en 100 años hemos avanzado cualitativamente muy poco, y tengo reales dudas que los proximos 100 nos traigan buenas nuevas.
Pepe | 06.08.2011
Don Fernando, para poder implementar un sistema como ese, vamos a tener que enfrentarnos con Dios y con el Diablo, y con todos aquellos que tienen de rehén a los términos Libertad, Verdad y Justicia.
igor cerda | 06.08.2011
excelente! usted tuvo la oportunidad de participar de alguna de las comisiones que desde hace años se han creado para cambiar el sistema educativo? mas claro echarle agua! jejeje a difundir! muchas gracias!
Max | 06.08.2011
Bravo. Muchas gracias por compartir su visión, es un gran y real aporte a la discusión, espero que pueda llegar a los oidos de quienes pueden cambiar la situación actual. Tal vez podría escribir un libro desarrollando aún más estos puntos para complementar su difusión. Saludos.
Patricio T | 06.08.2011
La relevancia de lo que se alega en las columnas del señor Atria y la reacción del gobierno frente a las demandas estudiantiles ponen en evidencia la compleja situación que estamos viviendo. Lo más complejo, ami juicio es que Hinzpeter tiene que llevar al movimiento estudiantil hacia la violencia, por un motivo muy simple. El movimiento estudiantil está pidiendo algo imposible, algo que en ninguna reunión de La Moneda se podría decir ni como chiste. Terminar con el lucro en la educación. ¡Una locura! Porque aceptar eso es contra los principios de la derecha y porque por esa misma puerta se puede cuestionar el lucro en la salud y quizás a qué más. La derecha ha aprendido que para bajar la presión y prefiere usar la chequera del Estado y hacer anuncios. Y así ha convencido a los rectores, por ejemplo. Pero eso no solucionará el problema. Habrá ricos en escuelas de ricos y muchos otros jóvenes chilenos educados a medias malpreparándose para trabajar en las empresas de esos jóvenes ricos. Y muchos saldrán a la vida laboral endeudados. Es por la imposibilidad de darle algo parecido a una solución, que Hinzpeter transformó a los estudiantes que hacían Thriller y trotaban en torno a La Moneda, (un movimiento esencialmente pacifico) en una horda que asaltó el centro el jueves pasado. Piénsenlo un poco. ¿Hinzpeter quería proteger el orden público y para eso generó una situación en la que el centro termina tomado, el transito cortado por horas, el aire lleno de gas lacrimógeno y un multitienda quemada? Si Hinzpeter fuera evaluado por su capacidad de garantizar el orden, deberían despedirlo, pues ninguna marcha había concluido en algo parecido. Si el orden era su preocupación tendría que haber negociado con los estudiantes formas, mecanismos para garantizar que esa opinión mayoritaria (según la CEP) pudiera expresarse. Esa lógica se parece a uno de los lugares comunes sobre educación, del señor Atria: generar un sistema que dice que ayuda a los más pobres pero que en realidad está pensado para prolongar los privilegios de los más ricos. Los que detentan el poder hoy son expertos en esos mensaje. Hinzpeter dijo que quería garantizar el orden y para eso provoco una situación en la que nos sentimos amenazados por el desorden. Su tema entonces no es el orden: su tema es acabar, usando policías con un grupo que demanda algo que para el presidente Piñera es imposible de aceptar. Y eso es lo perversa de la lógica con que actuó Hinzpater la noche del jueves: si la única respuesta posible del gobierno al lucro es la policía, entonces hay que general las circunstancias para usar el poder de apaleo. Para garantizar el orden publico primero, hay que generar la amenaza del orden público. Indignar a los jóvenes que se sienten fuertes y masivos y pese a eso no escuchados. Un juego peligroso el del ministro. El ministro de un gobierno de 20 por ciento, no debería atizar a la mayoría de esa manera. Pero, me temo que en lo que viene el asunto va a ser peor. No pueden pensar siquiera en ceder en los temas centrales. Y eso es lo realmente peligroso de esta situación. Porque el reclamo contra el lucro y contra el sistema excluyente de la educación se ha vuelto masivo. Un tema muy difícil se ha ido comprendiendo lentamente por amplios sectores. Pero la derecha que gobierna es incapaz de solucionar eso porque el lucro es para ellos sagrados. Se van a defender con todos los trucos posibles pero al final, en sus propuestas, nunca aparecerá el lucro. Jamás. ¿Y entonces qué queda?. A ellos, nada más que tirar policías a la calle y tratar de convencer a todos de que el sistema es bueno para todos y no solo para unos pocos; que los estudiantes son intransigentes y violentos. Y a los estudiantes, no les queda más que saber resistir, mantener sus convicciones y no dejarse arrastrar a la violencia, hacia las provocaciones. No solo porque hay gente que valora más la señalética que la calidad de la educación (y con cada semáforo que se rompe, se pierde el apoyo muchos) sino porque la vida de jóvenes tan valientes y honestos como los que están tratando de cambiar este modelo perverso, debe ser preservada.
Vladimir Vicencio | 06.08.2011
Don Fernando, déjeme agradecerle por esta serie de columnas escritas de manera excelente, que muestran la realidad de la situación actual en Chile. Realmente son un aporte para todas las personas, pues desnudan realidades trastocadas cada día en los medios de comunicación, pues múltiples personas, en pos de defender lo indefendible, tratan de argumentar con falacias ocupando los lugares comunes que usted ha logrado aclarar, haciendo que la comunidad que no está muy informada, crea cosas que no son ciertas. Haré lo que pueda por difundir su punto de vista pues es fundamental lograr que este tipo de cosas sea las que se difundan diariamente, nos eduquen y nos ayuden a construir un Chile mejor. Un abrazo.
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