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Comentarios (18)

Roberto Finat | 28.05.2011
Fuí "hijo espiritual" de monseñor Alejandro Huneeus Cox. Ese hombre fue un ser excepcional, por su bondad, su inteligencia, su fe, su caridad. Atendió espiritualmente a muchos y sostuvo materialmente a muchos otros. Jamás le oí decir: "Karadima, hay que amar al Padre, Karadima". Ni Karadima fue su sucesor. Con suerte Karadima fue el vicario de monseñor Daniel Iglesias, compañero de semnario de don Alejandro. Allí trepó, allí escaló. Ciper está describiendo un lugar de desenfreno. Eso es falso. Karadima, por 1982, era un vicario, prepotente, primitivo, ignorantón. Un predicador patero, que sobaba el lomo a sus auditores, halagándolos, por ir a misa, por ser creyentes. Pero, en esa parroquia lo que era masivo y evidente, era una inmensa piedad. El respeto por los sacramentos. Mucha gente acudía por eso justamente. Los vicios del mofletudo y tiránico Karadima afectaron a algunos, no lo dudo. Pero yo creo que fueron asuntos entre homosexuales con uso de razón. Lo de los "niños" Ciper debe aclararlo con nombre y apellido o sacarlo, quita toda objetividad a su reportaje en serie. Denota intencionalidad de parte de Uds. No creo que Ciper sea un medio veraz, sobre todo si está el anticatólico "rector" Peña.
hilda | 30.04.2011
CIPER no tiene nada de catolico, cada vez me desagrada más... está bien sacar a la luz la verdad y condenar lo que está mal, pero darle tantas vueltas a este asunto hace que la gente se escandalice y a veces se aparte de la fe, no toda la Iglesia es así... no todos los sacerdotes son así... ¿por qué no usan la misma dedicacion para denunciar otros delitos?
Jorge Fernández T. | 09.04.2011
En lo concerniente al ámbito sexual del caso Karadima- que es el más destacado, aunque también hay otros, vgr.: dinero, poder, clandestinidad-, y aclarando al lector, con el fin de centrar la discusión en él, que soy heterosexual, debo señalar lo siguiente: la historia muestra que han existido, y existen, personas heterosexuales y homosexuales. En consecuencia, los sacerdotes, lógicamente, quedan comprendidos en alguna de aquellas condiciones, la que los acompaña desde antes de su ordenación. Quiero destacar que, bajo mi punto de vista, SER heterosexual y SER homosexual no trae implícita ninguna inmoralidad (aunque es sabido que la Iglesia Católica- de la cual formo parte como laico- no opina lo mismo públicamente respecto a la homosexualidad). Afirmo lo anterior debido a dos razones: 1) porque la atracción sexual, sea por una persona del sexo opuesto o del mismo, no se elige, por tanto, no se puede hacer responsables a las personas por tener una u otra; y 2) porque, mientras la relación sexual sea ENTRE MAYORES de edad, o ENTRE MENORES de edad, y, además, prestada con CONSENTIMIENTO LIBRE Y ESPONTÁNEO de ambas partes- sea entre personas de distinto sexo o del mismo-, no existe reproche legal que hacerle, y, en lo que respecta a mi opinión, moral tampoco. Pero aquéllos son requisitos copulativos, es decir, deben concurrir conjuntamente, siempre. Sin embargo, de lo que sí se nos puede exigir responsabilidad, moral y legal, a los seres humanos- y, además, canónica a los católicos-, es del desarrollo de nuestra condición y atracción sexual, en el evento en que ésta no cumpla con alguno, o ambos, de los requisitos copulativos expresados en el número dos. Debo agregar que soy consciente de que a los católicos, como requisito adicional, se nos llama a tener una sexualidad ordenada, esto es, dentro del Matrimonio. Para fundamentar lo dicho respecto a que lo que valida las relaciones sexuales es el cumplimiento de los requisitos señalados anteriormente, y no la calidad de heterosexual u homosexual, señalo que podría darse el caso en que un heterosexual (única condición intrínsecamente moral para algunos) abuse o viole a una niña o a una mujer. Y también se puede dar que dos homosexuales (condición per sé inmoral para algunos), mayores de edad, decidan libre y espontáneamente tener una relación sexual. ¿Quién cometió un delito, pecó y fue inmoral? Responda usted. Lo importante es que, independiente del sexo que sean los relacionados sexualmente, existan los dos requisitos destacados. Respecto a los sacerdotes- y monjas-, se les exige no tener relaciones sexuales, nunca, puesto que aquello iría en contra de su castidad. Teniendo eso como base, es lógico que sea todavía menos permitido para ellos tener relaciones sexuales, o cualquier acto de connotación sexual, sin el consentimiento de la otra persona- con mayor restricción y gravedad si aquella persona es menor de edad-, puesto que esto, además, es un delito. Pues bien, un aspirante (asumiendo y esperando que son vocaciones no forzadas) al sacerdocio- o al convento- debe tomar en serio y con responsabilidad, además de solicitar, día a día, que la Gracia de Dios le permita cumplirlo, que, al menos desde que se ordene, o tome los votos, ha renunciado a tener relaciones sexuales. ¡Que no se hagan curas ni monjas si no están dispuestos a renunciar a tener una vida sexual! (al menos, obvio, mientras se mantenga esta norma). Pienso que una vocación genuina puede darse tanto en heterosexuales y homosexuales, pero deben tener siempre presente que entregarse a Dios, de esa manera, incluye el aspecto de la abstinencia sexual. En la Iglesia existe información incompleta al referirse al tema “sexualidad” y, en consecuencia, error. Si ejemplificamos lo anterior en el caso de un aspirante a seminarista que se declare- o se lo considere- homosexual, Ésta, a priori, no le permite entrar al seminario, monasterio, convento, etc., por el solo hecho de tener esa orientación. Es decir, no se fija si aquella persona es caritativa, decente y responsable, sino que lo discrimina por su condición homosexual, la que no es sinónimo de depravación y/o degeneración. No obstante, si un homosexual no declarado o no asumido pide entrar al seminario, y los encargados de decidir sobre quién puede ingresar consideran que tiene vocación (además de estimar que es heterosexual), sí lo admitirán; como lo han hecho con tantos. Pero es aquí donde se podría generar un problema (delito y pecado), si es que el ingresado- por la pesada carga que debe significar llevar una vida negando la atracción sexual por gente de su mismo sexo- inicia relaciones sexuales en contravención a la libertad de las otras personas y de la ley. Sin embargo, enfatizo al decir que obrar mal y causar daño a las personas, en el ámbito sexual, no está constituido por la orientación sexual que nos acompaña genéticamente, sino que obedece a otro tipo de causas, como hemos podido ver también en casos de curas heterosexuales que han cometido delitos de índole sexual. Los consagrados a Dios no dejan de sentir atracción sexual por la sola circunstancia de ser tales. Aquella atracción sexual siempre existirá; a veces en forma fuerte, y otras veces más tenue, pero siempre. La petición y aceptación de la Gracia del Señor es esencial para mantenerse en el objetivo de ser castos y en la vivencia de un sacerdocio de acuerdo a lo que la Misericordia, la Iglesia, la ley y la sociedad exigen. Como expresé, un consagrado a la vida religiosa no puede tener relaciones sexuales de ningún tipo, si quiere respetar su castidad y ministerio. Relacionado con esto, existe una situación, de ocurrencia diaria, de la cual no escucho hablar públicamente y quiero aprovechar de comentarla (aunque no pretendo hacer juicios de valor, sino que sólo expresar su existencia). Ésta consiste en la castidad de la gente casada. Un hombre casado rompe su castidad si tiene relaciones sexuales con una mujer que no es su señora; y, asimismo, una mujer casada quiebra su castidad, si tiene sexo con un hombre que no sea su marido. Hay que decir que lo anterior, además, va en contra del concepto civil de matrimonio. Los casados, igualmente requieren de la Gracia de Dios y de una elección diaria para respetar y ser consecuentes con su elección de casarse. Trato el tema de la castidad matrimonial, porque es tan importante como la castidad sacerdotal. Con esto quiero decir que un sacerdote que tiene sexo, comete un acto tan grave como el que realiza una persona casada que tenga relaciones sexuales con cualquier persona que no sea su marido o mujer. En ambos casos se quebranta la castidad, además de otros valores. Sin embargo, y considerando que esos actos atentan contra la castidad, y se cometen en forma secreta- aunque no por eso dejan de provocar daño al engañado, e incluso al que los comete-, en el evento en que sean realizados incluyendo los 2 requisitos copulativos destacados anteriormente, sí cumplirían con respetar la voluntad ajena en cuanto a su libre y espontánea elección para tener relaciones sexuales, y, además, no existiría delito, al ser entre mayores de edad. En contradicción, la falta de Amor al prójimo y el delito existen si es que no se respeta uno a ambos requisitos. En la frase que sigue a ésta podré sonar falto de seriedad, pero no es ése el propósito. Una "cana al aire", alguna vez, podría ser entendible, pero siempre y cuando sea cumpliendo los requisitos consistentes en que la otra persona sea mayor de edad y que preste su consentimiento en forma libre y espontánea. Mas, el problema y riesgo de esto sería que se transformara en un hábito. Por lo tanto, si analizamos los casos, tanto curas, monjas, casados y solteros, es decir, los seres humanos, de la orientación sexual que seamos, elegimos respetar o no la castidad y las leyes, pero la deferencia hacia estos conceptos no es causa de ser heterosexual u homosexual, sino que, fundamentalmente, de la elección entre hacer el bien o el mal. Con seriedad, honestidad y esperanza, y en la búsqueda de resguardar la Caridad, el respeto, la libertad, la justicia y la dignidad de, y hacia, los seres humanos- e incluso considerando que podría ser ingenuo- hago un llamado, exclamando y rogando, a los que sientan que no pueden cumplir con respetar aquellos conceptos, y a los que, en estos precisos momentos, estén haciéndole daño de cualquier tipo a alguien, con objeto que, respectivamente, busquen la ayuda profesional necesaria para evitar cometer faltas de Caridad y barbaridades, y para que dejen de hacerlas y jamás vuelvan a realizarlas. Por último, en el caso del padre Karadima- y me baso en el fallo del Vaticano para considerarlo autor de los delitos que se le imputan-, se hizo evidente que desarrolló su homosexualidad en forma perversa- además de clandestina-, puesto que lo hizo mediante la comisión de delitos de abuso sexual. Su decisión fue quedarse hipócritamente en el sacerdocio (hipócrita por abusar sexualmente, no por ser homosexual), simulando santidad y aprovechándose de la buena fe de sus feligreses, y otros, e incluso logrando su objetivo frente a muchos- no todos-, pero nunca consiguiendo engañar a Dios que Ve en lo secreto. ¡¿De quién te escondes si Dios siempre te Ve?! Habría sido mejor que, al momento de confirmar su condición homosexual- quién sabe cuándo-, dejara voluntariamente su ministerio y desarrollara una vida homosexual, fuera de la clandestinidad y sin abusos, con una persona mayor de edad, y que ésta prestara el consentimiento libre y espontáneo para ello. Es indudable que si hubiera dejado el sacerdocio- o aun manteniéndose en él-, y reconocido su homosexualidad, pero habiéndose tratado sicológicamente con el fin de no cometer abusos de todo tipo, le habría generado discriminación desde el punto de vista humano y social, pero- aunque supongo que lo que diré será incomprensible y errado para muchos- me atrevo a afirmar que no hubiera sido menospreciado por Dios. A contrario sensu, la vida que eligió llevar sí produce consecuencias graves (además de las jurídicas) a la Mirada, siempre Presente, de Dios, que, no obstante ser caritativa, jamás será concordante con ese tipo de actos. Cristo sólo se Enojó, y de manera clara, drástica y tajante, con los hipócritas y con los que le hicieran daño a los niños. A todo el resto Perdonó y Convidó, con Amor y Alegría, a Seguirlo.
Paloma | 09.04.2011
Excelente informativo.
Luis Santiago Gallardo Munizaga | 06.04.2011
Estimada Sra. Mónica: Junto con saludarla muy respetuosamente me atrevo a expresarle algunas opiniones personales motivado, principalmente, por su intervención en el Programa "Estado Nacional" el domingo 27 recién pasado. Sin duda a partir de 1973 aparece en Chile un periodismo nuevo, aquel que expresándose a través de distintos medios de comunicación tuvo la valentía y capacidad para investigar e informar a la opinión pública de los procedimientos turbios ocurridos en todos los ámbitos del quehacer nacional desde aquel año y durante todo el periodo de la dictadura militar. Nadie puede desconocer el rol fundamental que tuvo la Iglesia Católica bajo la conducción del Cardenal Raúl Silva Henríquez principalmente en la defensa de los derechos humanos. Tampoco puede desconocerse la importancia de la reserva moral que para la sociedad toda tiene la Iglesia Católica a través de la difusión y práctica de principios morales que son casi universales, sin embargo y aunque las autoridades eclesiásticas actuales tratan de bajar el perfil calificándolas como situaciones puntuales, los hechos revelados a partir del caso Karadima y las acciones en que se implican a altos dignatarios tienden un negro manto de duda sobre sus procedimientos y sobre todo sobre ciertos poderes que ejercen sus cúpulas jerárquicas para ocultar conductas humanas aberrantes y que la sociedad rechaza y castiga. Durante una de sus intervenciones del pasado domingo Ud.mencionó, muy someramente lo sucedido en La Serena con el Obispo Fco. José Cox Hunneus, sin embargo, las denuncias formuladas por jóvenes respecto de conductas impúdicas de este dignatario fueron rápidamente encubiertas por la jerarquía católica e hicieron "desaparecer" del ambiente y del ejercicio del ministerio al Sr. Cox señalando que : "Había sido enviado a una jornada de reflexión permanente" lo que en buenas cuentas significó "blindarlo" para ponerlo fuera del alcance de la investigación de la justicia porque sus conductas fueron denunciadas públicamente a través de los medios de comunicación de esta ciudad. Sin duda la "remoción" del Sr. Cox sólo pudieron hacerla sus superiores jerárquicos lo que demuestra que la putrefacción moral respecto del ocultamiento de conductas impúdicas pone a algunos miembros de la jerarquía eclesiástica en condición de cómplices de tales comportamientos ya que una mínima lógica permite suponer que las informaciones que ellos tuvieron respecto de las conductas sexuales desviadas de este jerarca eran ciertas y tenían una gravedad tal que ameritaban "sacar rápidamente de circulación" al Sr. Cox y con el menor revuelo posible. ¿ Quién habla de él hoy? ¿En qué quedaron las denuncias publicadas? ¿Dónde se encuentra "reflexionando" actualmente? ¿Por qué la Iglesia no lo puso a disposición de la justicia para que se limpiara su imagen como persona y como dignatario? ¿Qué poderes se movieron entre las sombras para que no hubiera una investigación acuciosa? Por el impacto que ha producido en la comunidad nacional, el caso Karadima ha adquirido una especial relevancia porque se trata de abusos con varios jóvenes y que son los casos conocidos pero... ¿Cuántos más fueron? y se agrega además, al comportamiento sexual desviado de muchos sacerdotes católicos de nuestro país y también de otros países del orbe lo que supone un quiebre conductual y moral importante en quienes ejercen el ministerio eclesiástico y que se basa en la credibilidad de los fieles fundada en una confianza claramente casi irrestricta. Razón tiene, en este aspecto, su colega periodista que también participó en el programa del domingo: la confianza de la feligresía está resentida. Y, para colmo de males, se destapa ahora el caso de las religiosas ursulinas, en especial de las conductas de la Superiora, al extremo que la iglesia ha "intervenido" esta Orden. Entonces las conductas sexuales aberrantes están siendo genéricamente transversales, comprenden a religiosos y religiosas. ¿ Se darán estas conductas como consecuencia de la práctica obligatoria del celibato lograda a partir de un trabajo psicológico seminarista tan profundo que trata de anular un instinto consustancial a la naturaleza humana como es la satisfacción de las necesidades sexuales? Y entonces surge una pregunta sustancialmente difícil : ¿ Es ya la práctica del celibato religioso un anacronismo católico? ¿Debería la Iglesia revisar su práctica? Y para el ejercicio del sacerdocio : ¿ Es imprescindible el celibato y por qué? La ponencia expresada por el Papa actual en sus últimas intervenciones sobre esdta temática no permiten vislumbrar, por ahora, que esta práctica se pudiera eliminar. Quizás ni siquiera se estudiará, creo más bien se insistirá en ella. ¿Tiene valor real que la jerarquía eclesiástica pida perdón a sus víctimas en nombre de sus victimarios? ¿ Cómo resarce a las víctimas del tremendo daño producido en los más variados aspectos de la existencia humana? Prácticamente en todos los países del mundo las prácticas pedófílas, en cualquiera de sus expresiones, constituyen un delito pero, la Iglesia Católica tiene su propio sistema jurídico establecido en los Códigos Canónicos cuya aplicación, según entiendo corresponde a la Congregación para la doctrina de la fe. Y surge entonces una pregunta para los juristas: ¿ Está la aplicación de las leyes canónicas por sobre las leyes de los estados que permiten el ejercicio del catolicismo? Excúseme por favor la extensión de este correo y la osadía de distraer su tiempo en su lectura , simplemente me amparo en link que Ciper ofrece: "Opinión" Termino felicitándole por su trabajo periodístico tanto pretérito como presente porque estoy convencido de que sólo la verdad y la consecuencia conduce a la transparencia en los actos humanos. Cordialmente, Luis Santiago Gallardo Munizaga Profesor de Estado en Bilogía y Cs.Naturales
enrivalle | 05.04.2011
¡ que tanto odio contra la Iglesia Católica ! Igual el proximo ctaclismo en que salgan los milicos  a tomarse el poder todos van a correr como ratas a esconderse en las sotanas de los curas como hicieron en la dictadura Pinochetista.  Ah !! curioso, nunca he leído en Ciper denuncias de aberraciones que han cometido "pastores" evangélicos violando niños...y no son "poquitos"...Igual me encanta leer Ciper. Podían hacer una revista. Saludos.-
pablo T | 05.04.2011
excelente reportaje, toma el caso de la iglesia con una globalidad inmensa gracias a este grupo de profesionales
Patricia Diaz Page | 05.04.2011
Que horror el abuso de poder de estos personajes! Esto debe seguir siendo tema , denunciar y limpiar a la Iglesia de tanta Manzana podrida y que paguen sus delitos en cárceles bono todos lis chilenos.
ROSA | 04.04.2011
HACE AÑOS ATRAS EN UN CANAL DE CABLE VI UN PROGRAMA QUE HABLABA DE UNA MONJA QUE HIZO UNA INVESTIGACION Y LUEGO DENUNCIO SOBRE LOS ABUSOS COMETIDOS POR CURAS CONTRA LAS RELIGIOSAS DE CONVENTO, ESTO ERA EN DISTINTOS PAISES, ¿NO SERIA POSIBLE QUE UDS AVERIGUARAN SOBRE ESTO , PARA QUE MAS GENTE CONOZCA EL TEMA?? DE LO UNIOCO QUE ME ACUERDO QUE ERA UNA MONJA GRINGA, PERO NO SE HBRA PASADO CON ELLLA
Rodrigo | 04.04.2011
Otro dato no menor: Si Claro Hunneus era hijo de Marcela Paz, el obispo Cox era el sobrino; de hecho, en éste se inspiró aquella para su popular personaje "Papelucho". Que pasaba en esa familia...
Rodrigo | 04.04.2011
Primero, creo que lo que se va a desmoronar con todo esto es la iglesia ABC1, centrada en una sexualidad "pélvica" e "intimista" -algo así como el "metro cuadrado" de los schonstatiannos, a los que casualmente pertenecen monseñor Cox y Errazuriz-. Y segundo, creo que el segundo escándalo que hay que revelar es el clasismo que infecta a los movimientos y órdenes más importantes de la iglesia chilena. El mismo Schonsttat, por ejemplo, es el paradigma del sectarismo y la exclusión; un grupito de gente que vive para ellos, que hasta se ha esforzado para tener sus propios colegios. Como un Opus Dei, pero sin plata: jajaja.
Manuel Jose Fernandez | 04.04.2011
Es inpresionante soy diviorciado y vuelto a casar, ame a mi primera pareja con la que tuve 2 hijos y me volvi a casar y tuve otra hija y los he amado a todos, esto bajo el amparo del amor y sin herir a nadie sin embargo estoy excomulgado me parece un chiste, teniendo muchas veces ganas de comulgar no lo hago por respeto a las leyes que segun nos dicen los sacerdotes son de Dios, sin embargo, lo que hemos estado conociendo, no son leyes de Dios son miserias,humanas, abuso, aprovechamiento de la debilidad de menores y esto Dios lo castiga?? Realmente es grotesco, porque, dentro de la iglesia no hay una autoridad moral que levante la voz con fuerza, y se hable de una nueva iglesia dedicada a los debiles y a santificar a Jesus y a la Fe
koke | 02.04.2011
http://www.pepe-rodriguez.com/Sexo_clero/Sexo_clero_index.htm Investigador, doctorado y sicólogo español publicó libro sobre las conductas del clero, ahí estan sus conclusiones . Me pareció por decir lo menos, impactante, con datos estadísticos, etc
sebastian acuña | 02.04.2011
Lo mas grave de lo que está ocurriendo con este caso es la dimensión del encubrimiento por parte de la Iglesia Católica, hecho que ha quedado de manifiesto en los casos de abusos en muchos otros países como Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y especialmente en Irlanda, este último donde las investigaciones serias llevadas a cabo por las autoridades llegaron a la escalofriante cifra de 2.000 niños y niñas abusados de manera sistemática y reiterada por diversos sacerdotes, muchos de ellos hoy fallecidos. Para tener una real dimensión de lo que ocurrió en ese país se pueden descargar los Informes Ryan y Murphy publicados hace un poco más de un año desde los sitios web (en inglés) http://www.rirb.ie/ryanreport.asp y http://www.justice.ie/en/JELR/Pages/PB09000504 felicitaciones por la investigación periodística.
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